sábado, 27 de junio de 2009

Con buena compañía


Décimo cigarrillo de una cajetilla de veinte, el hedor que inunda el cuarto se mezcla con el humo, haciende y el ventilador lo deja caer sobre mí.
El televisor está prendido, pero no lo veo. Más el techo, con sus formas irregulares y el sentir que en cualquier momento se va a venir sobre mí.

-Décimo-primer cigarrillo, ya mas de la mitad, debo dejar de contarlos.
 Alguien toca a la puerta.

-Señor Ángel soy yo.
No contesto.
-Disculpe señor, sé que está ahí, puedo escuchar el televisor prendido, por favor abra la puerta.
La ignoro por completo.
-Décimo-segundo cigarrillo. ¿Qué hago?
-Señor Ángel, son mas de tres meses de renta lo que me debe, por favor necesito el dinero, abra la puerta por favor.

Me levanté del suelo, agarré el dinero de sobre la mesita y abrí la puerta.
Una mujer fuera de lo común estaba del otro lado. Bonitas piernas, bonitos ojos, hermosa mirada. No era la mujer más hermosa de la ciudad, pero había algo en su mirada.
Por un momento hesité, pero había tenido un día pésimo.
Le aventé el dinero en la cara.
-Ahí está, eso debería saldar la deuda y pagar los próximos tres.
Azoté la puerta y regrese al suelo.
-eh… supongo que gracias. Disculpe la molestia.

A través de la rendija que dejaba colar la luz se vieron sus piernas moverse lejos.
Ahí me encontré, de nuevo solo.

2 comentarios:

historiasparallevar dijo...

me gusta mucho, muy subjetivo

por cierto, leí a bukowski... me encantó!! gracias por la recomendación ^^

Ranciia dijo...

aaa genial!

yo quiero cigarros!

y quiero un depa!

SO q..
haha!

te quiero keziitho!
sigue escribiendo!